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Introducción a la alimentación solida de un bebé




A los 6 meses de edad los bebés inician una etapa en la que ya pueden empezar a diversificar su dieta introduciendo alimentos nuevos. Pero, ¿cuáles son estos alimentos? Con qué orden los pueden empezar a probar? La introducción progresiva de alimentos en la dieta de los bebés es un proceso de transición que finaliza cuando la alimentación del niño es similar a la del resto de la familia. El principal alimento de los bebés hasta los 6 meses es la lactancia materna, o en su defecto la lactancia artificial, pero a partir de esta edad ya pueden empezar a probar nuevos.   

Todo ello puede resultar más fácil con un robot de cocina o Babycook especialmente diseñado para que haga las funciones que necesita los platos de tu bebé, conservando todos los nutrientes y haciéndolo de manera automática y rápida.

 El tipo de alimentos y el orden con que se deben introducir varía según las zonas geográficas, sobre todo entre países industrializados y subdesarrollados. Un claro ejemplo lo tenemos con la leche de vaca, en España no se recomienda su consumo hasta los 12 meses, en cambio en Canadá, Suecia o Dinamarca la recomendación que hacen es entre los 9 y 10 meses. 

No existe un consenso sobre si se han de introducir primero los cereales o la fruta, pero sí que todo el mundo coincide en hacer la siguiente recomendación: "La introducción de alimentos nuevos se debe hacer de forma individual y progresiva. 

Actualmente la tendencia es empezar ofreciendo papillas de cereales, tras introducir la fruta triturada y posteriormente la verdura. " En el caso de los cereales, se introducen primero los que no tienen gluten, es decir, gachas de arroz, maíz, tapioca ... y no es hasta los 7 meses que se añaden a la dieta los cereales con gluten como trigo, cebada, avena o centeno. 

El consumo de fruta se puede iniciar con zumos naturales y después con purés de frutas como la manzana, el plátano o la pera. Las frutas son alimentos ricos en agua, vitaminas y fibra, lo que le da un papel importante en la regulación del tránsito intestinal. Aún así, frutas como las fresas, kiwis, melocotones o frutas tropicales serán las últimas en ser introducidas ya que pueden provocar alergias. Las verduras, que tienen características similares a las frutas, se irán ofreciendo también poco a poco a partir del sexto mes en forma de puré.

 Estos primeros purés de verduras se pueden hacer con patata, zanahoria, puerro, calabaza, calabacín o judía verde. Hay excepciones, como es el caso del tomate sin piel que no se puede introducir hasta los 10 meses o las verduras flatulentos como la col, nabo o remolacha que no será hasta a partir de los 18 meses que se ofrecerán a los niños. Al puré de verduras se le puede añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra, y a partir del décimo mes también legumbres. 

A medida que el niño avanza en su desarrollo se irán añadiendo alimentos ricos en proteínas como la carne de pollo o pavo seguida de la carne de ternera, cordero y cerdo a partir de los 7 meses. A los 10 meses podremos empezar a ofrecer pescado blanco y yema de huevo, y no es hasta los 12 meses que se recomienda introducir el pescado azul y el huevo entero. Finalmente hemos de hablar del grupo de los lácteos.

Estos alimentos se añadirán progresivamente a partir de los 10 meses que es cuando el niño ya puede tomar yogur, queso fresco, cuajada, .... Pero no es hasta los 12 meses que se recomienda que los bebés beban leche de vaca. 

A pesar de estas recomendaciones, en 2008 se estudiaron los hábitos alimentarios de la población catalana y se observó que durante el primer año de vida de los bebés se retira muy pronto la lactancia materna y se introduce demasiado temprano la leche de vaca , los derivados lácteos, las legumbres, el huevo y los cereales con gluten.

Estos errores a la larga pueden suponer riesgos nutricionales por lo que se aconseja seguir las recomendaciones establecidas para la introducción de alimentos. Aunque estas recomendaciones están consensuadas por diferentes asociaciones pediátricas, el proceso de introducción de alimentos será personalizado, y por lo tanto se tendrá que ir adaptando a las características de cada bebé según su crecimiento y desarrollo.